AUTOBIOGRAFÍA
AUTOBIOGRAFÍA
Mi nombre es: Angélica Noemi Cano Escobedo, originaria del Cantón Buenos Aires, Unión Cantinil, ahora con residencia en el Caserío Los Trapichitos, municipio de Petatán del departamento de Huehuetenango. Me identifico con el Documento Personal de Identificación (DPI) CUI No. 1927 02823 1332, extendido por el Registro Nacional de las Personas (RENAP). Actualmente ejerciendo la profesión de Maestra de Educación Primaria en la Escuela Oficial Rural Mixta Caserío Los Trapichitos, Petatán, Huehuetenango, atendiendo los grados de etapa 5 y 6 de párvulos y segundo primaria, en el presente ciclo escolar.
Soy la cuarta hija de una gran, bonita y hermosa familia, mis padres: Pablo Cano Figueroa y Luisa Escobedo Solis; mis hermanos: Elvia Marisel, Anabely, Wilda Ahimé, Juan Alexander, Víctor Adolfo y Deydy Karina. Todos de apellidos Cano Escobedo. Soy muy afortunada por tener tan maravillosa familia, con ellos hemos compartido momentos muy alegres como también tristes, difíciles pero unidos hemos salido adelante. Nos apoyamos los unos a los otros en todo momento siempre tratando la manera de mantener el amor, la paz y el respeto entre nosotros para darles un buen ejemplo a nuestros hijos y que comprendan la importancia de mantener una familia unida.
Los recuerdos que conservo de mi infancia son maravillosos… la verdad fui muy feliz, a pesar de que en mi hogar habían muchas carencias; por que a veces apenas y habían frijoles para comer, éramos varios hijos y mis papás eran de escasos recursos económicos, no tenían la posibilidad de comprarnos zapatos y ropa como veía que le compraban a otros niños, andábamos remendando los que teníamos, para que nos aguantaran más tiempo, mucho menos nos compraban juguetes; si teníamos, pero hacíamos muñecos de trapo para jugar, mi papá les hacía carritos y camiones de madera a mis hermanitos también trompos de madera, jugábamos canicas con las semillas de un árbol llamado jaboncillo. En fin… era divertido.
Como en ese tiempo no había energía eléctrica, no veíamos televisión; así que teníamos mucho tiempo para ayudar primero en la casa a realizar algunas tareas y luego por la tarde nos reuníamos en una gran llanura abajo de mi casa con todos los primos y primas, practicábamos una infinidad de juegos. La verdad recuerdo que no sentíamos ni como pasaba el tiempo, jugábamos y jugábamos hasta que empezaba a oscurecer y escuchábamos que nos llamaban de nuestras casas. Nos gustaba mucho cuando iniciaba a oscurecer, recostarnos en la grama viendo todos en silencio hacia el cielo, para ver quién veía la primera estrella que se aparecía en el inmenso cielo oscuro y que poco a poco se iluminaba con muchas y relucientes estrellas. Fueron momentos únicos que viven en mi memoria y que espero no olvidar nunca.
En mi casa vivía con mis hermanos, mis papás y mis abuelos paternos quienes en todo momento nos enseñaron a trabajar y a luchar por la vida, sobre todo nos enseñaron a respetar a las personas, los bienes ajenos; también a vivir en armonía con las personas que nos rodean, a no pelear y a ser solidarios. Tengo muy buenos recuerdos de mis abuelos: De cariño, de rigor y sobre todo de buenas enseñanzas de pequeñas cosas pero muy útiles para la vida, al igual que de mis padres, más de mi papá que siempre nos ha enseñado a ser personas con humildad, siempre nos decía: “Mientras más estudio tengan deben de ser más humildes”.
A la edad de siete años ingrese a la escuela en primero primaria. Una gran alegría para mí, siempre soñaba hacerlo, incluso en casa tenía un cuaderno antes de ingresar a la escuela y me la pasaba haciendo letras que mi hermana y un primo me enseñaban, cuando ingrese a primero ya casi sabía leer y escribir. Siempre fui muy aplicada en la escuela, me gustaba hacer mis tareas, recuerdo que en los seis años de primaria fui alumna distinguida; claro al igual que los demás niños también me gustaba jugar y hacer travesuras. Con gran esfuerzo mi papá me dio la oportunidad de ingresar al ciclo básico saliendo de sexto primaria, yo feliz por que me gustaba estudiar, me propuse ayudarlo en lo que fuera y tratar la manera de no gastar mucho para que el estuviera satisfecho y sobre todo entregarle buenas notas. Afortunadamente siempre fue así y él estaba muy contento siempre me exigía notas arriba de los ochenta y lo complací con ello.
A la edad de catorce años estando cursando segundo básico me enamoré del hombre de mis sueños, el amor de mi vida, compartimos muchas cosas juntos nos comunicábamos a través de cartas y dibujos él estaba en tercero básico. Nuestro amor fue tan grande que al salir de tercero básico tomamos rumbos diferentes, él continuó sus estudios en San Antonio Huista, yo en Huehuetenango, así que nos veíamos muy poco como a cada dos meses, solo nos hablábamos por teléfono a cada ocho o quince días, sin embargo no dejamos de querernos, fuimos novios como cinco años luego decidimos unir nuestras vidas, nos casamos. Aún seguimos enamorados y me ha dado tres maravillosos hijos a los que adoro. Me siento bendecida porque los dos nos graduamos estamos ejerciendo nuestra profesión incluso estoy presupuestada en la escuela de la comunidad donde vivo.
Mi vida ha sido maravillosa, claro como no todo es color de rosa también he pasado momentos difíciles pero siempre con la ayuda de Dios, el amor y apoyo de mi familia hemos salido adelante. Ahora decidí prepararme un poco más, estoy estudiando la licenciatura en Educación Primaria, esto para poder aprender nuevas técnicas y herramientas para enseñar mejor a mis alumnos, ayudando a mis hijos también.
Comentarios
Publicar un comentario